«Duros Antiguos»

Revive la historia de Cádiz con nuestras auténticas réplicas de los «duros antiguos». Con un diámetro de 4 cm, estas piezas excepcionales vienen enmarcadas en un soporte protector de 19,5 x 14,5 cm con cristal. Captura la esencia del pasado y la herencia de Cádiz en un elegante y compacto formato.

 

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Descripción

Sumérgete en el pasado glorioso de Cádiz a través de nuestras meticulosas réplicas de los «duros antiguos». Estas piezas excepcionales no solo rinden homenaje a la historia de la región, sino que también te permiten sostener una parte tangible de la herencia en tus manos. Cada réplica ha sido cuidadosamente elaborada para capturar la autenticidad y los detalles de los «duros antiguos» que se descubrieron en Cádiz, ofreciendo una conexión profunda con el pasado.

Cada réplica tiene un diámetro de 4 cm, dimensiones que te permiten apreciar los detalles minuciosos que caracterizaban a estas monedas históricas. Creadas con una atención meticulosa a la autenticidad, las réplicas capturan las marcas y los patrones originales que las hicieron únicas en su época. Estas piezas de la historia se presentan en un soporte enmarcado de 19,5 x 14,5 cm, con un cristal protector que preserva su integridad y les proporciona una presentación elegante.

La historia de «Los duros antiguos»

Cuenta la leyenda que un día de esos veranos gaditanos, concretamente un 2 de Junio de 1904, un pescadero en el barrio de San Jose, «Malos pelos», quiso enterrar unas cabezas de pescado en la arena de la playa, sin esperarlo, cuando comenzó a escarbar, encontró un «Real de a 8» o también llamado «Dólar español», una moneda de plata con valor de ocho reales acuñada por la Monarquía católica después de la reforma monetaria de 1497 que estableció el Real Español. A medida que éste fue escarbando, fue encontrando más, hasta hacerse con un gran número de monedas. Cuenta la leyenda que la noticia se extendió de tal manera por toda la ciudad de Cádiz, que al día siguiente estaba la playa llena de excavadores con el fin de hacer fortuna de dicho tesoro, debido a la mala situación económica que atravesaba España desde el Desastre del 98.

¿Y cómo llegaron allí estas monedas?.

Hay varias teorías, la que parece mas fiable es la que cuenta que aquellas monedas pertenecieron a un bergantín oficial brasileño llamado «El Defensor de Pedro» que tras un motín pasó a manos piratas y sus tripulantes llegaron por accidente hasta la playa de Cádiz, donde enterraron las monedas para recuperarla a posteriori, cosa que no sucedió porque estos fueron apresados y ajusticiados.

La historia no podía quedar en el olvido y se necesitaba de alguien que la inmortalizase de alguna manera.

Al siguiente año, Antonio Rodríguez Martínez «El tío de la tiza» (Padre del tango y del coro gaditano), inmortaliza dicho suceso a través de un tango de Carnaval. El autor gaditano sacaba «Los anticuarios» un coro que en el año 1905, de un suceso que ocurriese en una playa de Cádiz, hizo lo que a día de hoy se considere la letra mas histórica del Carnaval de Cádiz, más cantada y desde aquel día, considerado como el himno del Carnaval de Cádiz.

Este tango consigue ir mucho más allá del propio Carnaval de Cádiz, porque no solo se convierte en la letra más representativa e importante de esta fiesta, forma parte de la propia cultura gaditana, de su música y de su cante flamenco, donde el tanguillo es el pilar más importante de su folklore.

“Los duros antiguos» no solo es utilizado en el Carnaval de Cádiz, pues en numerosas ocasiones, hemos podido escucharlo en la voz de muchos artistas y cantaores, Beni de Cádiz, Lola Flores, Marisol o el mismo Chano Lobato. La letra ha ido cambiando con el paso de los años pero verdaderamente se dice que esta es la original escrita por «El Tío de la tiza».

Aquellos duros antiguos

que tanto en Cadiz dieron que hablar

que se encontraba la gente

en la orillita del mar

fue la cosa mas graciosa que en mi vida he visto yo.

Allí fue media Cadiz

con espiochas;

y la pobre mi suegra

y eso que estaba ya media chocha;

Con las uñas a algunos vi yo escarbar,

Cuatro  días  seguidos sin descansar.

Estaba la playa igual que una feria

iVálgame San Cleta! lo que es la miseria.

Algunos pescaron más de ochenta duros

pero mas de cuatro no vieron ni uno

Mi suegra, como ya dije,

estuvo allí una semana

escarbando por la tarde

de noche y por la mañana;

perdió las uñas y el pelo aunque bien poco tenía

y en vez de coger los duro

lo que cogió fue una pulmonía.

En el patio de las malvas

esta escarbando desde aquel día.

Información adicional

PALABRAS

babucha, espiocha, bastinazo

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